
Roger Federer, lejos de ponerse contento por la baja de Nadal, lamentó no poder verse las caras otra vez con Rafa en la Catedral:
- "Es una decepción que Rafa no juegue este año, tanto para mí como para el torneo".
- "A pesar que no sabía que era lo que iba a anunciar ayer en la conferencia, me lo había imaginado".
- "Lo que le ha pasado a Rafa es triste y me enseña, a la vez, lo afortunado que he sido yo al no haberme lesionado durante estos años; el haber podido mantenerme en forma".
Además, agregó que le vino muy bien la semana de descanso y que está preparado para Wimbledon. Concluyó con que su meta es volver a ser el número uno.
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