lunes, 9 de junio de 2008

A POR EL NÚMERO UNO


Terminó Roland Garros y Rafael Nadal demostró, más que nuca, que es el número dos y que quiere ser el número uno del mundo. A pesar de que en el último mes tuvo que jugar dos veces con Novak Djokovic, en Hamburgo y en Rolanga, supo ganarle y mantenerse así como el segundo mejor del mundo.
Luego de la apabullante victoria en tres sets en París, Rafa está enfocado en arrebatarle ese lugar del ranking de los mejores jugadores. Para lograrlo debe morder los dos próximos trofeos de los torneos en césped. El año pasado llegó a cuartos de final en Queens, mientras que Roger no disputó ningún torneo entre la arcilla de París y el pasto de Wimbledon, debido a una lesión. Pero en el torneo más importante de la historia del tenis, por el ser primero y el que más dinero otorga (10 millones de dólares), se disputa en Londres. Allí, Federer venció en la final a Nadal por 7-6(7); 4-6; 7-6(3); 2-6 y 6-2 en 2007.
Esta vez deberá triunfar en la final para descontar puntos y así llegar al US Open con la posibilidad de lograr su objetivo. Parece censillo decirlo, pero no es nada fácil. El suizo ganó las últimas cuatro ediciones y es casi imbatible en esa superficie, pero el español ha demostrado mejorar año a año en cada área y no ser sólo el rey del polvo.

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